Rosalie es romántica y tierna. Sigue su instinto, su corazón y sus deseos, con esa libertad natural de quienes nunca necesitan esforzarse demasiado para atraer las miradas. Su feminidad es espontánea, luminosa, casi instintiva. El perfume Rosalie se abre con una explosión de frutas radiantes, antes de revelar una rosa contemporánea, fresca y delicada. La peonía aporta una faceta floral etérea, mientras que el cacao blanco y los almizcles dibujan un fondo dulce y sutilmente goloso. Rosalie es alegre y solar. La imaginamos corriendo por las playas de Normandía al atardecer, con el cabello suelto al viento, antes de volver a los senderos de un jardín donde aún flota el perfume de las flores. Su estela se mezcla con la bruma marina, la luz y esa preciosa sensación de libertad. Una fragancia que celebra la belleza de los gestos sencillos y crea, entre el dueño y su perro, un nuevo lenguaje de ternura y una identidad olfativa común.